Money Ball

 



Aunque nunca le he entendido literalmente NADA al beisbol, me encantó la película. Lo más atractivo en mi opinión es que está basada en la vida real de un tipo que aún vive. Me imagino que se ha de sentir Bacano que millones de personas vean “un pedazo” de tu vida en la pantalla.
La verdad es que “Moneyball” está plagada de enseñanzas. Me gustó mucho, por ejemplo, la relación que tiene Billy Beane (Brad Pitt) con su hija, en la que trata  por sobre todas las cosas de no preocuparla. Pero el que se lleva las palmas es Peter Brand.
Lo primero que me llamó la atención es la capacidad de observación que tiene Billy. En una de sus tantas juntas se da cuenta que “algo” que dijo Peter hace que no le den al jugador que quería. Creo que en la medida en la que aprendemos a observar podemos ser 1) más serviciales, 2) más detallisas y 3) más audaces.
Lo segundo es la humildad para pedir un consejo. A veces estamos hasta el cuello, metidos en un problema en el que no vemos la luz al final de túnel, y no somos capaces de pedir consejo o incluso nos molesta que la gente nos dé tips para solucionarlos. Este no es el caso. Billy no sólo escucha la teoría de Peter, sino que la hace suya. “Es de sabios cambiar de opinión”.
Lo tercero entonces es el inmenso deseo de hacer esa idea realidad. En la mente de Billy, ese deseo era cambiar el sistema: contratar a jugadores subestimados a precios competitivos y ganar el último partido. Revolucionar el mundo del beisbol no era un antojo, un simple “quisiera”, “estaría Bacano”; era un verdadero y auténtico deseo.
Luego entonces creía que era posible… si no no se hubiera arriesgado tanto. Sin importarle que en el pasado no había sido el mejor jugador, creía que era posible cambiar “la mátrix”. Y literal todo el mundo lo tachaba de loco , de looser. ¿Qué tal los comentaristas? Decían hasta de lo que se iba a morir. ¡Pero ah, como cambia la cosa cuando llegan al partido 20 invictos! Entonces el rey es ¡¡el entrenador!! . Pero a Billy le vale, no le importa lo que dice la gente, está convencido de lo que cree y sigue adelante. Eso es saberse enfocar. Ni se marea ni se sienta en sus laureles porque su meta no es el récord, que le aplaudan, dar entrevistas y salir en el periódico o la TV; es ganar el último partido. Esa es su expectativa, y la sigue siendo.
Según Michel Domit, estos tres elementos (deseo-creencia-expectativa) son como “la lámpara maravillosa”, pero como dice un proverbio chino: be careful what you wish for, Sobre la teoría en la que se basa la nueva administración.
Otro punto a resaltar son las cualidades de un buen empleado: Peter. Es leal, obediente, dice lo que piensa pero al final hace lo que le piden; no supone nada, es amable, dedicado, ecuánime, siempre da más. En cambio, el entrenador y los cazatalentos son una bola de soberbios. Creen que tienen la verdad absoluta, no aceptan sugerencias, son engreídos, desobedientes. MENOS el más viejito. Él sí capta y me encantó la escena en la que dice: “Billy es nuestro jefe, nosotros podemos proponer pero él toma la decisión final y punto”. ¡Wow! Esa sí es humildad. Hay que aprenderle tanto a esa gente.
Lo único que me pareció una verdadera pena es cuando le proponen a Billy ser el general manager de los Red Sox. Por un lado me gustó mucho que, como de joven tomó una decisión basada en el dinero , ahora elige que eso no sea un factor, y rechaza la propuesta. Me parece sin duda algo muy auténtico, pero  Da coraje que cuando salen las letritas del final dice que los Red Sox ganaron la Serie a los dos años siguiendo este mismo modelo, mientras que Billy sigue esperando que su equipo gane el último partido.

Comentarios

  1. Diego, es genial leer cada línea de tu relato, gracias por compartir, es fascinante para mi ver todo lo que lograste identificar y adicionalmente cuando mencionas que te encantó.

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